Soltar no siempre significa dejar de querer u olvidar lo vivido. A veces implica aceptar que algo ha cambiado y reconocer aquello que ya no depende de nosotros. En esta reflexión exploramos por qué nos cuesta dejar ir, cómo distinguir entre lo que podemos transformar y lo que necesitamos aceptar, y de qué manera podemos continuar nuestra vida sin negar la importancia de lo que hemos perdido.